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18 de marzo de 2008
LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA ENTREVISTA DEL PROFESOR VISITANTE
Consejos útiles para abordar la entrevista.

1.- El primer mandamiento -como no podía ser de otro modo y si de verdad se quiere obtener una plaza- no es amar la entrevista sobre todas las cosas sino no tomar su nombre en vano. Dicho de otro modo, la entrevista es una prueba como otra cualquiera que hay que preparar a conciencia y sin miedo pero sin minimizarla en ningún momento. La entrevista es un ritual básico en la cultura laboral americana y en algunas librerías manuales de autoayuda llenan varios estantes con consejos sobre cómo abordalas; en España no lo es tanto (al menos en el empleo público) pero empieza a serlo.  Conviene dejarlo  claro desde el principio: la entrevista es el ser o no ser profesor visitante. Es el elemento decisorio y decisivo (después de presentar los papeles claro). Lo que siguen son algunas breves (forzadas por necesidades de espacio) pincelas de técnicas para enfrentarse a la entrevista; sin olvidar nunca que se trata de un ARTE.

 

2.- La segunda regla es que no hay reglas; al menos no hay reglas fijas. Lo que vale para una entrevista puede que no valga para otra. Como es obvio todo depende de quién entrevista. Aunque no me gusta demasiado el ejemplo de momento no encuentro otro mejor. Los entrevistadores son como los toros. Los hay mansos y bravos, nobles y traicioneros, los que te estudian friamente antes de dar una cornada y los que embisten de frente a la primera, a unos hay que animarlos y a otros contenerlos. Y como saben los buenos toreros cada uno tiene su propia lidia; el éxito del arte consiste en encontrarla; aunque también es cierto que hay quien torea siempre de la misma manera neutra y no le va mal (aunque tampoco brille demasiado). Antes de bajar a la arena es fundamental estudiar la situación preguntando a unos y a otros antes de la entrevista para hacerse una idea de lo que uno se va a encontrar; los primeros minutos de presentación para saber lo que va a venir después, son fundamentales. Hay que concentrarse en el entrevistador y abandonar ideas previas. En la primera fase (y en toda la entrevista) la palabra clave que resume todo es: EMPATÍA; aunque explicarlo daría para otro libro de autoayuda se comprende bien de qué va la cosa.

3.- La siguiente clave en el desarrollo de la entrevista, y puesto que nos movemos en un contexto cultural americano, VENDER; en este caso la moto que hay que vender es uno mismo; en eso coinciden casi todos los manuales. Para venderse a uno mismo lo mejor es (o en términos de selección de personal dar el perfil), si no se puede ser honesto y sincero, al menos hay que parecerlo y  hacerse creíble. Salvo que se sea un genio de la simulación, lo mejor es no mentir con descaro; si te pillan se paga caro (que se lo pregunten a Nixon). Lo mejor es potenciar los aspectos positivos y minimizar los negativos sobre todo lo que pregunten: estudios, experiencia profesional, aptitudes y actitudes, etc. La regla es venderse con discreción y moderación, sin excesos. Por las películas sabemos bien que no tenemos obligación de declarar contra nosotros mismos. No hay mencionar jamás cualquier deficiencia real o imaginaria en cuanto a hábitos laborales, estilo, personalidad, emociones, historias o falta de conocimientos importantes. Es mejor hablar más bien de las faltas normales y obvias que cualquier persona tendría al empezar en un nuevo empleo, tales como tener que familiarizarse con nuevos procedimientos o  con nuevas personas. Si nos insisten en algún aspecto negativo hay que tratar de mostrarlos como positivos. Por ejemplo: ´mi pronunciación en inglés no es muy buena pero eso no me impide ser muy comunicativo ni relacionarme con facilidad con mis compañeros de trabajo´.

4.- Para venderse a un mismo lo mejor es una AUTOEVALUACIÓN con lo más previsible. Aspiraciones, trayectoria profesional, qué te ha llevado a estar hoy ahí y dónde te ves dentro de unos años... Estas preguntas salen a la palestra en todas las entrevistas. Si se tienen claras las respuestas se transmite confianza y seguridad. Las cualidades en alza son facilidad de palabra, organización, capacidad analítica, sociabilidad, una actitud positiva y resolutiva ante las dificultades, ambición y capacidad para trabajar en equipo, versatilidad, confianza, iniciativa, perseverancia, resistencia al estrés, discreción y dinamismo a partes iguales, ilusión, empatía e implicación. Casi nada. Como no hay nadie que reúna todas esas cualidades al mismo tiempo hay que dejar bien claras al menos dos. La motivación para el puesto y sobre todo que no vas a crearles problemas ni dejarlos tirados a las pocas semanas. Los departamentos de selección prefieren a diez mediocres antes que un genio les complique la vida.

5.- Para dar el perfil un aspecto fundamental es CONOCER EL PUESTO. Lo peor es dar la imagen de que no sabemos a donde queremos ir a trabajar. Uno de lo mayores errores que se pueden cometer en una entrevista es dar la impresión de no saber adonde nos metemos. Hay que repetirlo: nada más desastroso que un candidato que sabe poco del trabajo o, en este caso del país al que se va a ir a vivir y en especial sobre su sistema educativo. Cuanta más información tengamos mejor. Las dos mejores vías para acceder a esta información son los contactos personales e internet (donde por cierto está casi todo si sabemos encontrarlo). Los contactos hay que manejarlos con cuidado porque cada uno cuenta la feria según le va; una buena colección de enlaces y un uso sabio de google hacen maravillas. Para empezar (y también para continuar) la web del exterior no está nad mal: http://fe.ccooexterior.org menú DOCENTES/VISITANTES.

 

6.- La APARIENCIA PERSONAL puede ser un asunto delicado; al menos para  aquellos sensibles a su propia imagen. Para otros no supone ningún problema. No debemos obviarla, ni tampoco permitir que nos obsesione. En cualquier caso puede ser  un  punto clave para algunos entrevistadores. La primera imagen que le demos al entrevistador es vital. No se trata ni de parecer un vendedor de unos grandes almacenes ni tampoco de ir con bermudas. El sentido común debe ser la guía: lo mejor es vestir de una forma apropiada con tendencia a lo formal. Limpio, discreto y clásico, nuestro aspecto deberá pasar a un segundo término tan pronto como tomemos asiento en la entrevista.

 

7.- Si la apariencia es importante es porque en una entrevista lo secundario tiene una importancia primaria. Otro tanto puede decirse del LENGUAJE CORPORAL. El nerviosismo puede jugarnos malas pasadas aunque los entrevistadores están acostumbrados. Los nervios no puntúan, salvo en casos patológicos. Desde el primer momento hay que buscar una postura en la que encuentrarse cómodo y que permita desentenderse de ese aspecto, centrándote en las preguntas. Hay que sentarse derecho, ocupando todo el asiento, no sólo el borde de la silla. Algunos entrevistadores tienen un manual de interpretacion de tics nerviosos que hay que evitar a toda costa. Para ellos el cuerpo habla y siempre encuentran gestos delatores de ansiedad: Mirar el reloj por ejemplo a cada paso o frotarse las manos. Lo mejor es mirar de frente y adoptar una postura relajada si es posible.

8.- El conocimiento del INGLÉS es importante en muchas entrevistas pero en este caso es uno de los dos aspectos centrales. El otro es el conocimiento del puesto de trabajo. Si se tiene un buen nivel no hay de qué preocuparse. Si el inglés no es my bueno lo mejor es entrenarse con un guión previsible. Y si el nivel es muy básico tampoco hay que tirar la toalla; ha habido casos de superar la prueba con conocimientos rudimentarios. Todo es cuestión de potenciar los demás aspectos.

 

9.- Aunque alguna puede pillar por sorpresa, las PREGUNTAS, incluso las mas difíciles, son de manual y no es dificil prepararlas porque son previsibles.  Lo más frecuente es que si la entrevista es semi-dirigida todo girará en torno al trabajo, experiencia, etc.  Mirar de nuevo en la web de exterior citada para ver ejemplos y cuestionarios modelo.

 

10.- Acabaremos con el mismo símil taurino: no hay triunfo si no se remata una buea faena. El FINAL, como el principio, es importante. Los manuales insisten en que nunca hay una segunda oportunidad de causar una primera buena impresión. Antes de irnos es el momento de decir aquello que se nos quedó en el tintero. Un firme apretón de manos y agradecer la oportunidad que nos han dado pero sobre todo que el entrevistador sepa que estás muy interesado en el puesto de trabajo.

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