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Sara Meléndez, presidenta de la organización INDEPENDENT SECTOR (Sector Independiente), coalición nacional estadounidense de organizaciones sin fines de lucro, fundaciones y corporaciones, afirma que los servicios y actividades de las organizaciones sin fines de lucro contribuyen al fortalecimiento de la democracia y a enriquecer la vida de los ciudadanos. En este artículo Meléndez destaca la amplia contribución y la función inestimable de ese sector en el fortalecimiento de las sociedades civiles. |
La función del sector filantrópico y sin fines de lucro en la creación y mantenimiento de la sociedad civil es un tema muy discutido en todo el mundo. El sector sin fines de lucro ha llegado a ser objeto también de mayor atención en las democracias nacientes, donde las dictaduras de izquierda y de derecha habían reprimido toda expresión de insatisfacción. Sus ciudadanos aprenden ahora a vivir en la democracia y a participar en ella y bregan por satisfacer sus propias necesidades básicas en una economía de mercado. En Estados Unidos las medidas recientes para reformar el sistema de asistencia social han enfocado la atención en el sector sin fines de lucro.
Este cambio fundamental en la manera de satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos de Estados Unidos, y el cambio aún más espectacular en los sistemas políticos en todo el mundo, causan gran debate. ¿Existe la necesidad de un sector sin fines de lucro en una sociedad civil? ¿Qué función desempeña ese sector en la sociedad y cómo lo hace? ¿Su valor para la sociedad justifica suficientemente la exención tributaria y demás protecciones de que disfruta? ¿Esas protecciones son necesarias para que funcione en forma eficaz? Para dar respuesta a estos interrogantes desde una perspectiva estadounidense, debemos examinar la función histórica de la participación cívica sin fines de lucro en la sociedad de norteamericana.
Función histórica
No ha habido movimiento de cambio social en este país, ni esfuerzo para proteger los derechos de un sector de la sociedad, que no haya tenido sus raíces en el sector sin fines de lucro. Una fuerza importante de este sector en Estados nidos lo es su diversidad. Los primeros colonizadores que llegaron a estas costas en los siglos XVII y XVIII en busca de libertad religiosa y política, o simplemente de un futuro económico mejor, fueron los primeros modelos de participación cívica. Todas las familias que participaron en la construcción de un granero, que dieron albergue a viajeros en la noche o que ayudaron en un parto en la cabaña de un vecino, echaron los fuertes cimientos de la participación cívica.
Los mismos padres de la patria desconfiaban de un gobierno poderoso y central y creían profundamente en el empeño individual y en la libertad. Consideraban que el esfuerzo voluntario sirve de control del gran gobierno y alentaban la formación de asociaciones libres para construir escuelas, apagar incendios, contratar funcionarios encargados de aplicar la ley y ayudar a los vecinos necesitados.
Desde esa época temprana, generaciones de estadounidenses han ofrecido voluntariamente sus servicios como vigilantes y guardianes de los derechos ciudadanos. El movimiento abolicionista del siglo XIX, por ejemplo, luchó por que Estados Unidos se sujetara al espíritu de la Constitución, reconociendo el derecho a la libertad de todo ser humano. A principios del siglo XX la mujer obtuvo el derecho a votar por el gobierno que promulga las leyes que rigen tanto para ella como para el hombre. Y más de 30 años después, los afronorteamericanos siguieron este ejemplo y exigieron su propia liberación de la discriminación y la opresión que los mantenía como ciudadanos de segunda clase, un siglo después de su emancipación.
Más recientemente, los ambientalistas han luchado por mejorar la calidad del aire que respiramos y del agua que tomamos. Otros se han esforzado por lograr que se controlen las armas de fuego y evitar el consumo de drogas, alcohol y tabaco entre los niños.
Esta es la labor del sector sin fines de lucro en la sociedad civil. Es parte de la estructura y la tradición de muchas comunidades que encuentran la forma de cuidar del necesitado y de enriquecer la vida de la gente, especialmente en casos en que el gobierno no puede o no llena las necesidades.
Salvaguardias de la democracia
El panorama nacional estadounidense está repleto de organizaciones sin fines de lucro, organizadas por sí mismas y automotivadas -- conservadoras, liberales, religiosas, sociales y jurídicas -- que son las campeonas de la democracia en una sociedad donde la burocracia puede convertirse (y ocasionalmente lo hace) en una fuerza arrolladora del poderoso que aplasta al impotente.
Aunque las obras de caridad y la ayuda a los necesitados han sido actividades fundamentales del sector independiente y sin fines de lucro, las organizaciones y la gente que lo componen han desempeñado una función igualmente importante en la evolución de la sociedad y la democracia.
Este sector de organizaciones sin fines de lucro ofrece una voz a quienes de otra manera no la tendrían. Trata de influir en la política pública en nombre de sectores de la población que no pueden hacerlo. Trabaja sin cesar para que ningún sector, bien sea por dinero, poder o condición social tenga mayores derechos que otro. La Unión Norteamericana de Libertades Civiles, por ejemplo, que busca el imperio de la letra de la Constitución en todos los aspectos de la vida en Estados Unidos, es sólo uno de los muchos grupos dedicados a la defensa de determinadas causas, que han sido creados por la necesidad de que todos los ciudadanos sean oídos y de que se protejan sus derechos.
Enriquecer la vida
Además de suministrar servicios y fortalecer la democracia, las actividades de las organizaciones sin fines de lucro enriquecen la vida de los individuos.

Los hospitales de benevolencia y las escuelas de medicina sin fines de lucro que cuentan con el servicio de voluntarios han salvado vidas y han mejorado la calidad de vida mediante la investigación médica y la educación de profesionales en salud. Las agrupaciones sin fines de lucro dedicadas al fomento de la salud han luchado por aumentar el acceso al cuidado de la salud y mejorar la calidad de los servicios médicos para ricos y pobres por igual. Por ejemplo, la Cruz Roja Norteamericana, que ha ayudado a millones de personas en todo el mundo en casos de desastres y tragedias, tuvo su origen en los valientes esfuerzos de voluntarios dedicados que trabajaron incansablemente.
La generosidad de los voluntarios como bomberos, padres y madres ayudan a otros en la cuadra del vecindario, grupos de Vigilancia del Vecindario y comités de limpieza, realzan nuestras vidas y las hacen más seguras.
Imagínense comunidades sin orquestas, coros, teatros, bandas, bibliotecas o museos, la mayoría de los cuales se sostienen con aportaciones de tiempo y dinero de individuos y grupos que creen que las artes deben estar al alcance de todos.
Enseñar consideración a la juventud
Durante la segunda mitad del siglo XX, todas las generaciones han aprendido filantropía y acción privada y voluntaria ciudadana al observar a quienes las practican, sus padres y otros adultos que ellos respetan. Una investigación realizada por la organización INDEPENDENT SECTOR, coalición nacional estadounidense de fundaciones, sociedades y organizaciones sin fines de lucro, revela que los jóvenes que participan en actividades de grupo por medio de sus templos, escuelas u organizaciones de jóvenes, están más inclinados a realizar actividades voluntarias. Y los jóvenes que aprenden de sus padres a dar y a ofrecer sus servicios como voluntarios están más inclinados a continuar esas prácticas en su vida adulta.
En años recientes muchas escuelas de Estados Unidos han puesto en práctica programas de servicios voluntarios en los que los estudiantes le devuelven a la comunidad lo que ésta les ha dado, al ofrecerse como voluntarios y reflexionar además sobre lo que aprenden de esa experiencia. Esto significa la formación del ciudadano a nivel comunitario.
Un sector multifacético
La función del sector sin fines de lucro en una sociedad civil es multifacética: proteger los derechos, enriquecer la vida de la gente, dar voz a los que no pueden hacerse oír, cultivar la juventud, resguardar el futuro, defender el medio ambiente y dar abrigo al menesteroso.
Si el gobierno tuviera que suministrar todos los servicios que el sector sin fines de lucro provee, sería más costoso. Además de ingresos de más de 500 millones de dólares anuales, las organizaciones sin fines de lucro en Estados Unidos dependen de la contribución de los servicios de millones de voluntarios.
Otra aspecto importante lo es independencia relativa y la ausencia de interferencia por parte del gobierno que ha caracterizado al sector sin fines de lucro. El gobierno no decide ni ordena las causas o los problemas en que las organizaciones y los individuos pueden interesarse o lo que deben hacer al respecto. Esta libertad es esencial para que las organizaciones y los individuos puedan ser defensores eficaces de la gente y de las causas, labor que algunas veces requiere que se critique al gobierno y a los grupos de interés. La garantía de la libertad de expresión y asociación es esencial para este esfuerzo y ha tenido como resultado logros extraordinarios en pro de los estadounidenses y de gentes de todas partes del mundo que no tienen voz.
¿Qué encierra el futuro
La sociedad civil requiere vigilancia y trabajo constantes. Una vez creada, exige alto nivel de mantenimiento. La necesidad de servicios para los menos afortunados que nosotros es mayor cuando los gobiernos reducen su tamaño y su presupuesto. La función reducida de los gobiernos requiere políticas benévolas y justas que aumentan la necesidad de la defensa del impotente. Esta tarea recae sobre el sector sin fines de lucro, aun cuando algunos buscan la manera de limitar su función de defensor y diluir su influencia.
Al estimular generaciones sucesivas de voluntarios, filántropos, organizadores y soñadores -- ciudadanos que consideran la vida no solamente un privilegio sino una responsabilidad, y la compasión no sólo una cualidad admirable sino un deber -- el sector sin fines de lucro puede abogar en favor de la acción privada para bien público, tanto del pobre como del rico. El resultado es el fortalecimiento de la sociedad civil y la democracia.
Los países que eran comunistas y aquéllos totalitarios de derecha descubren ahora el valor del sector filantrópico, sin fines de lucro e independiente, en el fortalecimiento de la democracia y la creación de la sociedad civil. Recurren a ese sector de Estados Unidos en busca de guía y experiencia. Sería deplorable dejar que este sector único, que ha sido tan esencial en el fomento de las sociedades civiles, sea reducido en su alcance y eficacia. La tradición de la acción voluntaria del ciudadano puede muy bien llegar a ser nuestro bien de mayor valor en el siglo XXI.
Temas de la
Democracia
Publicación Electrónica de USIS, Vol.
3 No. 1, enero de 1998